Bell Hooks lo señala: los niños pequeños son los únicos hombres en la cultura occidental a quienes se les permite estar en contacto con sus emociones. La escuela patriarcal —y los propios pares— los adiestran para reprimirlas con la misma violencia que una prisión.
El hombre que levanta los pies cuando pasas la escoba no es el problema. El problema es que cree que sus oportunidades las ganó solo, y que si tú no estás en el mismo lugar es porque no quisiste o te falta algo. La bondad no tendría que ser un mérito.
Los niños pequeños son los únicos hombres en nuestra cultura que tienen permitido estar completamente en contacto con sus sentimientos, momentos permitidos donde pueden expresarse sin humillación su deseo de amar y se…