Todo este tiempo me decía a mí mismo que habíamos nacido de la guerra, pero estaba equivocado, mamá. Nacimos de la belleza. Que nadie nos confunda con el fruto de la violencia, violencia que, pese a haber pasado a tra…
Ocean Vuong corrige a sí mismo: creía que habían nacido de la guerra. Se equivocaba: nacieron de la belleza. La violencia pasó por ellos pero no los fundó. No son su fruto.
Da vergüenza admitir que te han violado, da vergüenza sostenerle la mirada a alguien que se deja abusar por un stalker. Y da vergüenza hablar de por qué volvemos una y otra vez a quien nos destroza. Da vergüenza pensa…
Hay vergüenza en admitir que se vuelve a quien abusa, que su atención intermitente es una adicción, que quien hace daño también hace feliz. La mezcla de placer y culpa puede volverse indistinguible.
Ocean Vuong: "Eres una madre, mamá. Y también eres un monstruo. Pero también lo soy yo, y por eso no puedo apartarme de ti." El monstruo no es solo la madre: también es el hijo. La herencia del daño crea el lazo más fuerte.
El daño en la infancia no “se va”: permanece como estructura afectiva. No se sueña con un futuro mejor, sino con un pasado distinto.
De Alaíde Ventura · Leído · 5/5
De Ocean Vuong · Leído · 5/5
De Franz Kafka · Leído · 5/5
De Art Spiegelman · Leído · 5/5