Quetzal
Pero se me ocurre un ejercicio que igual iría bien, igual refrescará las mentes de todos los bandos en este trend veraniego. ¿Qué os parecería el ejercicio radical de humanizar a Roro? ¿Qué tal si en lugar de tirarnos…
aquí escribo cosas
Pero se me ocurre un ejercicio que igual iría bien, igual refrescará las mentes de todos los bandos en este trend veraniego. ¿Qué os parecería el ejercicio radical de humanizar a Roro? ¿Qué tal si en lugar de tirarnos…
Las redes sociales han instalado en la generación millennial/Z la sensación de que el tiempo está siempre vencido: los logros deben llegar rápido o significa que algo está mal contigo.
Quetzal lo propone: en vez de atacar o defender a una creadora como "Roro", reconocer que lo que vemos en pantalla es un personaje, una ficción calculada para un negocio. La persona real se cansa, no se despierta maquillada, discute con su pareja. Y ahora vive rodeada de millones de miradas, algunas perversas.
La escena repetida del millennial que llega tarde a casa y pasa una hora haciendo scroll sin publicar nada, "asomado al abismo", no es flojera ni adicción individual: es el síntoma de una fatiga que el concepto de generación no alcanza a explicar.