Sobrevivir como proeza no reconocida
Raven Leilani lo articula: ser admirada por un hombre mayor que "ha sobrevivido" es rendirse ante algo poco especial —seguir levantándose y cepillando los dientes. Pero después de veintitrés años siendo mujer, de torsiones ováricas, préstamos, nazis de nuevo cuño, resulta que ella también sigue viva. Y esa es la proeza más importante.