Angélica Santa Olaya lo condensa en un microrrelato: al niño \"que nunca llora\" le enseñan que el éxito es la estrella dorada de la frente. La única estrella que termina ganando es la roja: la bala.
El hombre que no llora: estrella de acero
Angélica Santa Olaya lo condensa en un microrrelato: al niño “que nunca llora” le enseñan que el éxito es la estrella dorada de la frente. La única estrella que termina ganando es la roja: la bala.
Idea
- Las lágrimas nunca lloradas no desaparecen: se acumulan y pesan.
- El ideal de masculinidad estoica tiene un costo letal: suicidio, violencia, colapso.
- La frialdad no es fortaleza: es el residuo de un aprendizaje que prohibió sentir.
- Ver también:
zettel/masculinidad-toxica-como-trampa-autoinfligida,zettel/ninos-varones-y-emociones-negadas
Fuente
lit/angelica-santa-olaya