Raven Leilani
“Eric es lo más obvio que me ha pasado jamás, y por toda la ciudad les está sucediendo lo mismo a otras mujeres tontas y a medio formar que se dejan emocionar por hombres que simplemente han cumplido con el requisito de haber vivido un poco más de vida, algo tan terriblemente poco especial que no es más que lo que pasa cuando sigues levantándote por la mañana y cepillándote los dientes y yendo a trabajar e ignorando el susurro que aparece en mitad de la noche y te dice que sería más sencillo estar muerto. De manera que, claro, un hombre mayor es una maravilla porque lleva treinta y ocho años pagando las facturas del gas, ha tenido salmonelosis y ha visto los informes sobre el cambio climático y aun así no se ha quitado la vida; pero lo cierto es que, después de haber sido mujer durante veintitrés años, de la torsión ovárica, de los préstamos de estudios y los nazis de nuevo cuño con sus camisas de vestir, resulta que yo también sigo viva y que en realidad esta es la proeza más importante. Y en vez de eso me dejo fascinar por su manejo mediocre de la carta de vinos.”
-Raven Leilani-